Avanza reforma política, sería un remezón a favor de la democracia y los partidos minoritarios

La izquierda no solo es una minoría en el país sino que debe conformarse con relegarse. La derecha manda en las urnas porque creó un sistema político en el cual siempre lleva las de ganar. El debate actual es si vale la pena pelear en una democracia donde la lucha ya está pérdida y termina legitimando el sistema.

Este es el centro del debate el proyecto de reforma política que ya lleva nueve sesiones de discusión en el Congreso de la República. De aprobarse, cambiaría muchas situaciones internas dentro de la política nacional, desde la elección de candidatos hasta la configuración de los partidos. El representante Alirio Uribe explica el contexto.

La reforma tiene como marco el punto 2 de los acuerdos de paz y la corrupción que destapó el escándalo de Odebrecht, especialmente en la financiación ilegal de campañas. “Esa reforma política no es pacífica, porque los partidos mayoritarios quieren que todo siga igual porque así van a seguir ganando las elecciones de alcaldías, congreso, etc. Por eso, hay mucha resistencia”, dice el representante a la Cámara por el Polo Democrático.

Una de las consecuencias que se plantea, por ejemplo, es que ante la financiación de Odebrecht de la campaña de Santos y de Zuluaga, un Consejo Electoral independiente podría quitarle la investidura al actual presidente; además, ni el Partido de la U ni el Centro Democrático podrían presentar candidatos a la presidencia en el 2018. Tal como lo dice la Constitución. Aún mejor, elimina el Consejo Nacional Electoral y crea una nueva corte autónoma e independiente.

Uribe Muñoz agrega, “Estamos peleando como minorías políticas. Todo mundo dice que la izquierda tiene que unirse, uno de los componentes de la reforma son las coaliciones entre partidos minoritarios, es decir, que podamos ir listas conjuntas Polo, Verde, Mais, al Senado o a la cámaras departamentales”.
Otro objetivo es la transparencia en las campañas, para ello, la propuesta es financiación prioritariamente estatal y máximo un 20% del aporte salga de sectores privados.

Tras los debates, ya existe una primera versión del documento de reforma. El parlamentario invita a conocerlo, “de nada nos sirve quejarnos de los políticos, si no entendemos que el sistema está hecho para que ganen los mismos de siempre”.

Hoy, con el proceso de paz con las Farc ya en implementación y con un avance tan amplio en el proceso con el ELN, las condiciones de la acción política prevalecen y lo electoral toma mayor importancia. En ese espacio, temas como el voto en blanco toman otro sentido.

“El voto en blanco parte de una consigna que para mí es falsa y es que todos somos iguales; que todos los políticos somos corruptos. Si todos aplicamos esa consigna, les sirve a los que siempre ganan las elecciones. Porque en la medida en que más de la mitad de la población no vota o las elecciones a la Cámara tienen una abstención del 65%, pues los que compran votos ganan más fácil. Si la gente supiera que el poder del voto sí vale, en una democracia real, tendríamos más oportunidades de tener mejores alcaldes, concejales, diputados, congresistas…”

Por eso, es necesario y urgente recuperar la confianza en la política, empezando por democratizar los medios de comunicación. Para el representante, hay que asumir un rol más protagónico. “Uno no puede pretender cambiar país haciendo pliegos de peticiones donde el Estado firma y no cumple. Tenemos que ser Gobierno. La construcción del poder social, del poder popular, pasa por una acción política en la calle y en las urnas”.

De acuerdo con su análisis, es pertinente reflexionar que en Colombia hay una burguesía histórica que puede ser el 1% de la población y que está aferrada al poder. También hay otro sector que puede ser un 5% y quiere el cambio, los estudiantes, sindicatos, movimientos sociales, indígenas, los defensores de derechos humanos, entre otros. El restante 94% está en disputa. Actualmente lo copta el 1% inicial a partir de corrupción, clientelismo, compra y venta de votos. Cambiar las reglas puede resultar en construir pilares diferentes para la democracia nacional.

Pin It